Sabor A Fuego

Fabián, líder de la manada

Todos somos un gran puzzle compuesto por miles de piezas que son nuestras experiencias, matices y vivencias, que nos llevan a ser lo que somos.

Fabián-San

Nací en el año 1983, y me crié en un barrio humilde de Sevilla, San Jerónimo, un barrio del que guardo muy buenos recuerdos y al que le tengo mucho cariño, y donde me escapo cuando tengo un hueco para darme un paseo. Mi infancia estuvo marcada por mi carácter, un niño travieso con mucha energía que siempre andaba metido en algún que otro problemilla, una pequeña pesadilla para mi madre. Como anécdota, contaros que en una ocasión se me metió en la cabeza querer participar en un programa de televisión y conseguí convencer a mi madre para que me llevara al casting, llegando a participar en dicho programa. Algún lejano día os dejaré el vídeo :)

A los 7 años comencé con una de mis pasiones, las artes marciales; en este caso fue el taekwondo. Lo practiqué durante 8 años todos los días de la semana, combinando clases, entrenamientos, competiciones, etc. y en cuya disciplina competí varios años. Entre otras cosas, este deporte me ayudó muchísimo a proteger mis rodillas de la lesión que hoy día tengo y sobrellevo bastante bien. En estos años tuve cerca a una persona que me marcó muchísimo, me ayudó y guió durante mucho tiempo, mi maestro Manuel García (¡¡gracias por todo lo que me enseñaste!!). Lo practiqué hasta los 15 años, ya que por entonces la salsa corría por mis venas y me robaba bastante tiempo, a lo que se sumó una mudanza de casa que complicó muchísimo continuar practicándolo.

Siguiendo con este mundo, pero saltando en el tiempo hasta los 18 años, pude continuar practicando otras artes marciales, pero fue el wing tsun el que me enganchó, el que practico cuando puedo y del que volveré a tomar clases en cuanto pueda.

Comienzos en la salsa

El puzzle de mi vida tiene diferentes tipos y tamaños de piezas, y la primera pieza en mi vida salsera la puso mi madre; ahí comenzó el Fabián salsero. Un día de verano me animó a apuntarme a unas clases de baile, salsa y ritmos latinos; yo me negué. Por aquel entonces mis gustos musicales estaban centrados en el hiphop, el hardcore, el breakbeat, etc… Aunque me resistí consiguió que fuera a ver una clase, cuando tenía unos 13 añitos. La verdad es que me gustó la clase, más que nada por el número de chavalitas que había y que podía ligarme, !ja ja ja! Esa fue, pienso, una de las principales razones para apuntarme; esa, y que al llegar a casa intenté practicar los pasitos, y creo que me salían bastante bien.

Así que a la siguiente clase me apunté. Eran impartidas por Luismel, alias Luis “el cubano”; él fue mi primer profesor de baile y metió el veneno de la salsa en mi sangre. Con él aprendí salsa, cubana por supuesto, merengue, bachata, cha cha, el baile del perrito, el de la botella, !ja ja ja! Qué años aquellos…

Junto a Luismel, al que tenía como gran amigo, hice muchas amistades cubanas con las que daba !unos fiestones impresionantes! Con ellos aprendí a sentir la música, ya que muchos de ellos eran músicos; aprendí guaguancó, columbia, afro, folklore, etc… todo con el sabor de la calle. Esta fue una pieza fundamental, algo que he apreciado con el tiempo, en mi formación como bailador y bailarín.

Autodidacta, animador y dj

La que pudo ser la segunda etapa en mi formación fue autodidacta; comencé a tener una gran ambición por aprender y por mejorar, y no habia profesorado con quien hacerlo, por lo que mi salsa comenzó a volar con mi trabajo e inspiración. Para saciar mi hambre de aprender comencé a tomar clases de funky, hiphop, etc… en la escuela de la que es una gran amiga y bailarina, Jacqueline de S.D.C.

Aquí conocí otros horizontes y un nuevo campo abierto en el baile; aprendí e incorporé nuevos movimientos y diferentes maneras de sentir las diferentes músicas. Y lo más importante, con ella hice mi primera actuación de baile, Fabián y Jacqueline, en el primer congreso de Cádiz !no busqueis el video! Todo el mundo tiene un principio, me alegro de haber mejorado desde entonces.

A partir de aquí comenzó mi etapa “laboral”; de salir a bailar me contrataban en diferentes discotecas, en Sevilla y alrededores, trabajando como animador, bolos con artistas, en actuaciones, en televisiones, etc… Hasta que comencé de forma fija en la discoteca “Salamandra“” como relaciones públicas, animador y bailando improvisaciones en el escenario. De aquí me reclamaron para trabajar en la discoteca “La Cabaña”, la cual marcó un antes y un después en la salsa en mi ciudad, Sevilla. Aquí comence a trabajar de la misma manera, aunque de vez en cuando hacia pinitos como dj; hasta que llegó un momento que la gente reclamaba mi música más que la de los otros djs, con lo que terminé estableciéndome como dj.

Profesor de baile y dj

Aquí mi historia coge dos rumbos, uno como dj y otro como profesor de baile, ya que a petición de mucha gente comencé a transmitir mis conocimientos. Con un estilo propio enseñaba salsa, merengue, bachata, cha cha y rueda.

Pude combinar mis estudios con el tiempo que dedicaba a conseguir música, impartir clases y trabajar como dj los fines de semana. En mi aprendizaje y evolución como dj comencé a amar y a sentir la música de la misma manera que lo hago hoy; esta fue una etapa muy muy importante, ya que conocí artistas, voces, orquestas, instrumentos, ritmos, etc… Este período duró como dos años, en los que disfruté y aprendí muchísimo.

Tras este tiempo necesitaba un cambio en mi vida, y así lo hice. Me dediqué a pinchar todo tipo de música en sesiones de música comercial, funky, house, etc… en los locales de moda de Sevilla (de estos años, mandarle un abrazo a mi gran gran amigo Ñoño, te quiero campeón), dedicando sólo los domingos a pinchar salsa.

En cuanto a la salsa, continué impartiendo clases. Por aquel entonces comenzaron los “congresos”, o al menos yo los conocí; cada vez que podía me escapaba a alguno, cómo no, a ver los shows y a tomar todas las clases posibles con todos los maestros que participaran. Por ese tiempo también conocí a dos grandes artistas que marcaron mi salsa. En primer lugar, Jayson Molina, del que aprendí sobre todo a bailar en tiempo 2; él fue el maestro del que recibí más clases. Y más tarde, el maestro Jorge Santana, que influenció mi estilo de salsa y con el que aumenté mis conocimientos de música y baile.

Sabor A Fuego

Y así, entre discotecas como dj con todo tipo de música, mi salsa los domingos, impartiendo clases, disfrutando de los congresos, etc… y por casualidades de la vida, me reencontré con una chica llamada Esther; aquella chica que conocí 4 años atrás y que no mucho más tarde se convertiría en lo más importante de mi vida. Al cabo de unos meses más, y durante nuestra relación amorosa, nos uniríamos también en otro plano para materializar un sueño, “Sabor A Fuego”, nuestra compañía de baile.

Esto fue en el año 2003 y desde entonces hemos podido participar en multitud de eventos, salsaweekends, congresos, festivales, competiciones, etc… Hemos crecido y seguimos creciendo como bailarines, como maestros, como artistas ,como compañía; y lo más importante, como personas dentro de esta gran familia, con sus más y sus menos, que es el baile, que es la salsa.

Hasta aquí os he contado de dónde vengo y las piezas de mi gran puzzle que creo está aún por terminar. Ya os iré contando más historias, anécdotas y curiosidades !Hasta muy pronto!

¡¡Muchos abrazos y besos!!

Fabián

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